La Condesa de Bureta, ideóloga e intendente de los Sitios de Zaragoza.Simpatizante de la ARTILLERIA NARANJA, Peña defensora del CAI BM ARAGON y el resto del balonmano aragones, le pese a quién le pese.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Las opciones del otro


Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de un pariente, cuando ve a un chino poniendo un plato de arroz en la tumba vecina.
El hombre se dirige al chino, y le pregunta:
"Disculpe señor, pero ¿cree usted que de verdad el difunto comerá el arroz?"
"Si", respondió el chino... "Cuando el suyo venga a oler sus FLORES."
MORALEJA: Respetar las opciones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener. Las personas que son diferentes, actúan diferente y piensan diferente.
No juzgue... solamente COMPRENDA.

Seguro que alguno de los amables lectores se está preguntando a que viene esto. Bueno, pues como a estos señores tan majetes de la Artilleria les pone tanto esto de la pelotita, aqui la que les escribe se decidio ir a ver un partido de balonmano, pero no de los ASOBALES, sino de los de "rivalidad local".

Y chica, ¡que quieren que les diga!... ¡ni en mis tiempos de perenne guerra contra los gabachos!.

Y no les hablo de los chavalotes (y no tanto) que se partían el alma en la pista, no, que a fin de cuentas esos iban a mil y hasta se habría podido intentar justificar algún desmán, pero no los hubo, se comportaron como caballeros.

Me refiero a las fuerzas de apoyo que les acompañaban. ¡Que ardor ponían viendo la batalla! ¡que sutiles palabras dirigían hacia los soldados del ejército rival y entre si!...

Una que no sabia muy bien de que iba a quella batalla, intentaba adivinar. Y la verdad, eso de que un mozuelo "de los de apoyo" le llamase a uno de los soldados, por apariencia de su misma edad o parecida, "profesional" como el peor de los insultos me sono un poquito a "tiña", que decia mi abuela (luego me enteré que el pecado del joven soldado era entrenar de vez en cuando con los ASOBALES, será que al "de apoyo" no le gustaría ¿u qué?).

También había un señor mas mayor por allí cerca del campo de batalla al que todo el mundo presuponía que debía de poner orden y al que de vez en cuando se le hinchaba la vena.

El señor del pito bastante tenía con intentar que los contendientes respetasen las reglas de la guerra, como para detenerse a escuchar las lindezas que le lanzaban los que miraban.

Y lo mejor de todo, la cordial despedida de los dos grupos "de apoyo"... de todo menos bonito, se dijeron (y si alguno dijo bonito será que quiso decir merluzo y se confundió de pez)...

Total, que ya no entendía mucho de esto que mis amigos los Artilleros llaman "deporte", pero ahora aún estoy mas liada, porque hasta en mis tiempos de batallitas todos entendíamos que "el de enfrente también quiere ganar", y el que no, no servía para la guerra.

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